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☕ Mientras se hace el café

Mi casa ya huele a bollos de canela. Nada más abrir el horno, el olor inunda todas las estancias de la casa. Este año, además, he incorporado a mi recetario los cardamom buns, unos bollos suecos de cardamomo que probé por primera vez en Nueva York; pero esto es otra historia. Escribo esta newsletter mientras se enfrían los bollos, aunque ya me están preguntando que cuándo nos tomamos el café.

Hay algo en este olor que solo aparece en otoño, aunque nada me impida hornear en julio (las temperaturas infernales, quizás). Será la luz de la tarde, que ya se acuesta antes que yo; o que la casa, de repente, vuelve a apetecer más que la calle. Vuelven los rituales que en verano se aflojan un poco: la manta de siempre otra vez en el sofá, el tocadiscos sonando más rato, el café de la mañana y el de la tarde. No sé si son rituales que recuperamos o rituales que nos recuperan a nosotros.

Los días se acortan. A esa luz le debo el nombre de este número: Luz de octubre, un pequeño guiño a Luz de febrero, de Elizabeth Strout.

Decía que los bollos (de cardamomo) son otra historia, y lo son. Los probé en Nueva York, en verano, y no busqué las recetas hasta que llegó el otoño, como si hasta entonces no me hubiesen hecho falta. Nueva York en octubre no es la de las postales: no es el Empire State, ni la cola del ferry a Staten Island, ni los museos con más gente que arte. Es una ciudad que suena a hojas crujiendo bajo los pies y que tiene una luz que atraviesa los edificios de una manera que no ocurre el resto del año. Así me la imagino yo.

Con los libros me pasa parecido: soy lectora estacional. No es que no pueda leer a un ruso en verano —puedo—, pero no me sienta igual; esos libros los guardo para el invierno, como si necesitaran frío alrededor. El otoño tiene su propia lista: lecturas más intensas, más reflexivas, o directamente mis autores de cabecera. A veces, incluso, el orden se invierte y es el libro el que decide la estación: Brooklyn Follies lo leí un verano, pero la historia se quedó conmigo todo el otoño siguiente. Igual que los bollos.

Hazte un sitio con la taza caliente. Esta vez la luz es de octubre.

«La Nueva York real y la Nueva York imaginaria no se separan fácilmente.»

— Siri Hustvedt, Una súplica para Eros

📖 De mi biblioteca

Dos recomendaciones.

Portada de Brooklyn Follies, de Paul Auster

1. Brooklyn Follies — Paul Auster (Seix Barral)

«Estaba buscando un sitio tranquilo para morir. Alguien me recomendó Brooklyn.» Así empieza la novela, y así llega Nathan Glass a Brooklyn: sesenta años, un divorcio tras tres décadas de matrimonio, un cáncer de pulmón recién superado y la intención de pasar allí lo que le quede. Para ocupar el tiempo se propone escribir El libro del desvarío humano, un inventario de deslices y disparates ajenos. Lo que encuentra en el barrio, en cambio, es un tejido de vidas —el café Cosmic Diner, una librería de segunda mano, un sobrino perdido hace años— que le devuelve el asombro y desbarata sus planes funerarios. Auster escribe aquí su novela más luminosa: prosa con ritmo, humor y una mirada irónica pero compasiva. Una historia sobre las segundas y terceras oportunidades, y sobre si todavía es posible volver a empezar.

Portada de La vida imaginada, de Andrew Porter

2. La vida imaginada — Andrew Porter (Muñeca Infinita)

Steven Mills tiene cincuenta años y acaba de quedarse solo. En ese punto decide averiguar qué fue de su padre, un profesor de literatura carismático que desapareció en 1984, cuando él tenía doce, tras un episodio que fracturó a la familia. La novela alterna aquel año con el presente mientras Steve recorre la costa de California, y cada revelación lo aleja un poco más de la imagen que se había hecho de su padre.

Tengo debilidad por la literatura norteamericana y este libro me ha reafirmado en ella. Porter cuenta, con una prosa sobria y una ambientación magnífica, cómo las decisiones de nuestros padres nos marcan desde la primera adolescencia.

🆕 Mesa de novedades

Tres novedades que se han ganado un sitio en la mesa de octubre:

Portada de Ahora que se acerca el final, de Diana Athill

Ahora que se acerca el final
Diana Athill (Libros del Asteroide)

Portada de Cosamala, de Alana S. Portero

Cosamala
Alana S. Portero (Seix Barral)

Portada de La tercera vida de Grange Copeland, de Alice Walker

La tercera vida de Grange Copeland
Alice Walker (Nórdica)

🇬🇧 También en inglés…

Un destacado de las novedades del panorama editorial internacional:

Portada de Partita, de Barbara Kingsolver

Partita — Barbara Kingsolver (HarperCollins)

De la autora de Demon Copperhead (Pulitzer 2023).

Livia Cable ha hecho las paces con su matrimonio y su vida modesta en la zona rural donde creció, hasta que una llamada inesperada de un antiguo amante lo remueve todo. Décadas atrás ella era Livia Bohusz, estudiante de conservatorio y pianista prometedora, alejada de su familia y segura de poco más que de su pasión por la música. La novela alterna pasado y presente.

🎬 En primera fila
Día de lluvia en Nueva York, de Woody Allen

Día de lluvia en Nueva York — Woody Allen (2019)

Ashleigh viaja a Manhattan para entrevistar a un director de cine en horas bajas para el periódico de la facultad. La acompaña Gatsby, su novio, que creció en la ciudad y trae el fin de semana planeado al detalle. La entrevista, que iba a durar una hora, termina comiéndose el día entero: ella acaba arrastrada de un sitio a otro y él, dando vueltas solo bajo la lluvia.

Lo que sostiene la película es Nueva York. La fotografía es de Vittorio Storaro, que ya venía de trabajar con Allen en Café Society y Wonder Wheel, y suya es esa luz de hoteles con las lámparas encendidas y calles mojadas que hace que la ciudad apetezca incluso lloviendo. Los sitios por los que pasa Gatsby no están elegidos al azar: el Metropolitan, el bar del hotel Carlyle, un paseo en coche de caballos por Central Park, el reloj del zoo dando las seis.

La vi en el cine cuando se estrenó aquí, en octubre de 2019, y al salir llovía muchísimo. No llevaba paraguas. Pocas veces una película me ha acompañado hasta la calle de esa manera.

Día de lluvia en Nueva York — Disponible en Prime Video y Acontra Plus.

🎵 El tocadiscos

There She Goes — The La's

The La's se formaron en Liverpool en 1983, aunque fue Lee Mavers (que entró un año después) quien acabó escribiendo sus canciones y llevando la banda. Publicaron un único disco, homónimo, en 1990: un disco que Mavers detestó. There She Goes salió en 1988 y pasó desapercibida; solo cuando Steve Lillywhite la remezcló y se reeditó en octubre de 1990 llegó al número 13 de las listas británicas.

Su vida posterior, en cambio, ha sido larga. Abre el piloto de Gilmore Girls: Lorelai cruzando Stars Hollow camino del diner de Luke. No es casualidad que la eligieran para presentar el pueblo: Stars Hollow parece vivir instalado en un otoño permanente, con Rory siempre con un libro bajo el brazo y madre e hija pidiendo la enésima taza de café del día. Hoy la canción es la banda sonora no oficial del otoño.

Y ahora hay excusa para volver: HBO Max prepara el primer documental autorizado sobre la serie, con Amy Sherman-Palladino y Lauren Graham. Sin fecha todavía, pero estaremos atentos.

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